
Senderismo en Chulilla: ruta de los puentes colgantes
Ruta de los puentes colgantes de Chulilla (Valencia): recorrido por las hoces del Turia, puentes suspendidos y acceso a zonas de escalada.
Senderismo en Chulilla: ruta de los puentes colgantes
La ruta de los puentes colgantes de Chulilla es probablemente la excursión de senderismo más popular del interior de Valencia. Y con razón: en solo 6 kilómetros recorres un desfiladero espectacular donde el río Turia ha tallado paredes de 80 metros de caliza, cruzas dos puentes suspendidos sobre el vacío que ponen a prueba tu tolerancia al vértigo, y pasas junto a algunos de los sectores de escalada más concurridos de la Comunidad Valenciana. Es corta, es fácil, es espectacular. El combo perfecto para una mañana o una tarde.
Si eres escalador, esta ruta es tu aproximación a los sectores del cañón: Charco Azul, Las Balsas, Los Franceses. Si no eres escalador, es una excursión familiar de las que generan recuerdos duraderos. Y si llevas bañador, el Charco Azul (la poza natural del río junto al sector de escalada) te espera para un chapuzón que redondea el plan.
Ruta circular de los puentes colgantes (6 km, 200 m desnivel)
Punto de partida: pueblo de Chulilla
La ruta comienza en el casco urbano de Chulilla, un pueblo encaramado en un cerro coronado por las ruinas de un castillo árabe. Desde la plaza del Ayuntamiento, sigue las indicaciones hacia "Ruta de los Puentes Colgantes" (están por todo el pueblo, es imposible perderse).
Hay aparcamiento gratuito en la parte alta del pueblo (junto al castillo) y en la entrada. Los fines de semana de temporada alta (otoño y primavera), el aparcamiento se llena. Llega antes de las 10 de la mañana o ve entre semana.
Tramo 1: Descenso al cañón (1.5 km, 150 m desnivel negativo)
El primer tramo baja desde el pueblo hasta el fondo del cañón del Turia. El sendero es empedrado en los primeros metros, con escalones y rampas que descienden por la ladera entre pinos y algarrobos. La pendiente es pronunciada pero el camino está bien acondicionado.
A medida que bajas, las paredes del cañón van creciendo a ambos lados. La caliza gris se eleva vertical sobre tu cabeza, y si miras con atención puedes ver las líneas de chapas de las vías de escalada que recorren las paredes. En los fines de semana de temporada, es habitual ver escaladores trabajando las vías mientras tú caminas por debajo.
El descenso pasa cerca del sector de la Ermita y del sector del Castillo, dos zonas de escalada deportiva con vías de grado medio. Si te pica la curiosidad, desde el sendero puedes observar a los escaladores en acción.
La vegetación cambia con la altitud: de los pinos y algarrobos de arriba a los chopos, sauces y adelfas del fondo del cañón. El sonido del río se va haciendo más presente a medida que desciendes.
Tramo 2: Los puentes colgantes (1 km)
Aquí está el plato fuerte. Los dos puentes colgantes cruzan el cañón del Turia a una altura de unos 15 a 20 metros sobre el río. Son pasarelas metálicas de rejilla con barandillas, ancladas a las paredes de caliza. Completamente seguras, pero la sensación de cruzarlos con el vacío bajo los pies y las paredes del cañón cerrándose a ambos lados es emocionante.
El primer puente es más corto (unos 15 metros) y cruza un estrechamiento del cañón donde las paredes casi se tocan. La perspectiva desde el centro del puente es impresionante: paredes verticales a ambos lados, el río abajo, cielo azul arriba.
El segundo puente es más largo (unos 20 metros) y más abierto. Las vistas desde aquí abarcan un tramo más amplio del cañón y permiten apreciar la escala del desfiladero. En días de sol, el reflejo del agua en las paredes de caliza crea juegos de luz preciosos.
Entre los dos puentes, el sendero discurre por una cornisa tallada en la roca, con escalones metálicos y pasamanos en los puntos más expuestos. No hay peligro real (todo está bien asegurado), pero las personas con vértigo severo pueden pasarlo mal.
Un apunte importante: los puentes no tienen control de aforo ni horario. Los fines de semana de temporada alta se forman colas para cruzarlos. Si quieres evitar esperas, ve temprano o entre semana.
Tramo 3: Charco Azul y fondo del cañón (1.5 km)
Después de los puentes, el sendero continúa por el fondo del cañón hasta la zona del Charco Azul, una poza natural del río Turia con agua de color turquesa (cuando el nivel del río lo permite). Es el punto donde los senderistas se detienen a descansar, comer y, si la temperatura lo permite, darse un baño.
El Charco Azul es también la base del sector de escalada más popular de Chulilla: decenas de vías de 5a a 7b en caliza gris compacta, con chapas brillantes y escaladores en acción constante. Sentarte en una roca junto al río, con los pies en el agua, mientras observas a los escaladores es una de las experiencias más relajantes que puedes tener en la naturaleza valenciana.
Si llevas bañador, métete. El agua está fría (15 a 20 grados según la época) pero es cristalina y revitalizante. En verano, el Charco Azul es un oasis.
Tramo 4: Regreso circular (2 km, 200 m desnivel positivo)
El regreso al pueblo se hace por la margen opuesta del cañón, subiendo por un sendero que trepa entre pinos hasta reconectar con el camino del pueblo. La subida es moderada (200 metros de desnivel) y el sendero está bien marcado.
La alternativa más sencilla es volver por el mismo camino de ida (pasando de nuevo por los puentes), lo que convierte la ruta en una ida y vuelta en vez de circular. Ambas opciones son válidas; la circular es más variada pero la subida final puede ser pesada si hace calor.
Para familias
La ruta de los puentes colgantes es uno de los mejores planes familiares de la Comunidad Valenciana. Estos son los motivos:
- Distancia corta (6 km) y desnivel moderado (200 metros): asequible para niños a partir de 5 o 6 años.
- Puentes colgantes: los niños los adoran. Es la aventura que van a contar en el colegio el lunes.
- Baño en el río: el Charco Azul funciona como piscina natural. Lleva bañador y sandalias de agua.
- Escaladores como espectáculo: ver escalar en directo fascina a los niños (y a muchos adultos).
- Pueblo con encanto: heladerías, bares con terraza, castillo para explorar.
Precauciones con niños: vigílalos cerca del borde del cañón y en los puentes (las barandillas son suficientemente altas, pero la prudencia nunca sobra). El río puede llevar corriente en primavera; no dejes que se bañen sin supervisión.
Información práctica
Dificultad
Ruta fácil. No hay pasos técnicos ni exposición peligrosa (salvo los puentes, que están asegurados). El descenso y la subida final son lo más exigente. Apta para la mayoría de personas con un mínimo de forma física.
Época recomendada
Todo el año, con preferencia por otoño (octubre a diciembre) y primavera (marzo a mayo). En verano la ruta se hace temprano por la mañana o a última hora de la tarde para evitar el calor. En invierno es perfecta: los sectores sur del cañón reciben sol y las temperaturas son agradables.
Acceso
Chulilla está a 65 km de Valencia (1 hora por la A-3). El pueblo tiene indicaciones claras desde la carretera. GPS: busca "Chulilla, Valencia".
Material
Calzado deportivo o de montaña (el sendero tiene piedras y escalones), agua (1 litro por persona mínimo), protección solar, bañador en temporada cálida. No necesitas material especial para los puentes.
Alojamiento
Chulilla tiene casas rurales, apartamentos y algún hostal. La oferta es suficiente para un fin de semana, pero reserva en temporada alta.
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Conexión con escalada
Los puentes colgantes de Chulilla son la puerta de entrada a una de las escuelas de escalada deportiva más completas de la Comunidad Valenciana. Más de 500 vías en caliza de todos los grados, con sectores para principiantes y proyectos para los más fuertes. Si la ruta de senderismo te ha despertado la curiosidad por la escalada, consulta nuestra guía completa de escalada en Chulilla donde encontrarás toda la información sobre sectores, vías y material necesario.
Los sectores de escalada que ves desde el sendero (Charco Azul, Las Balsas, Los Franceses) son accesibles directamente desde la ruta de los puentes colgantes. Si quieres probarlo, un curso de iniciación con un guía local es la mejor forma de empezar.
Preguntas frecuentes
¿Los puentes colgantes son seguros para personas con vértigo?
Los puentes están perfectamente asegurados con barandillas y anclajes de acero. El peligro real es cero. Sin embargo, la sensación de vacío bajo los pies (la rejilla del suelo deja ver el río) puede ser desagradable para personas con vértigo severo. Si te afecta mucho, puedes disfrutar del cañón sin cruzar los puentes: hay miradores en la margen del sendero con vistas igualmente buenas.
¿Puedo hacer la ruta con perro?
Sí, pero con correa obligatoria en los puentes y en el cañón. Los perros pueden cruzar los puentes sin problema (la rejilla no les gusta, pero la cruzan). Lleva agua para tu mascota y recoge los excrementos.
¿Hay restaurantes en Chulilla para comer después de la ruta?
Sí, el pueblo tiene varios bares y restaurantes con terraza. La gastronomía es de interior valenciano: arroz al horno, embutidos, gazpacho manchego. Los fines de semana de temporada conviene reservar porque los restaurantes se llenan con los senderistas que bajan del cañón con hambre.
La ruta de los puentes colgantes de Chulilla es una de esas excursiones que todo valenciano debería hacer al menos una vez. Y si vienes de fuera, merece el viaje. Combínala con una visita a Montanejos y su fuente termal para un fin de semana perfecto en el interior de la Comunidad Valenciana. Para más rutas de senderismo vinculadas a escuelas de escalada, explora nuestra sección de senderismo.
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