Senderismo en Riglos: ruta circular por los Mallos
senderismo18 de agosto de 2026

Senderismo en Riglos: ruta circular por los Mallos

Ruta de senderismo por los Mallos de Riglos (Huesca): formaciones de conglomerado de 300 metros, buitres leonados y acceso a zonas de escalada.

Por David Moya · Escalador@s · Ultima actualizacion: 18 de agosto de 2026

La primera vez que ves los Mallos de Riglos desde la carretera, pisas el freno. A mí me pasó viniendo desde Huesca: aparecieron de golpe detrás de una curva y tuve que parar en el arcén. Torres de conglomerado de hasta 300 metros que se levantan verticales sobre un pueblo de menos de 100 habitantes. Si quieres entender mejor este tipo de escalada, es una de las modalidades más exigentes. Parecen rascacielos de piedra plantados en medio del Prepirineo aragonés. Es una de esas cosas que las fotos no consiguen transmitir.

La ruta circular recorre 7 kilómetros alrededor de los Mallos, con 300 metros de desnivel y unas 2-3 horas de marcha. Fácil, pero con momentos que se quedan. Caminas por la base de las torres, subes al collado con vistas panorámicas y observas de cerca la colonia de buitres leonados que anida en las paredes. Para una mañana o una tarde, plan redondo.

Los Mallos: entender la geología

Los Mallos son torres de conglomerado (cantos rodados cementados por una matriz calcárea) que se formaron hace unos 20 millones de años como depósitos de los ríos que bajaban de los Pirineos en formación. La erosión diferencial ha separado las torres, creando esas siluetas verticales inconfundibles que dominan el paisaje.

Cada Mallo tiene nombre: Pisón (el más alto, 275 metros), Firé (el más emblemático, con la pared vertical más fotografiada), Cuchillo (una lámina afilada), Visera (con un techo enorme), Puro (fino como un cigarro). En total, una docena de torres que forman un anfiteatro natural alrededor del pueblo de Riglos.

La escalada en los Mallos es una de las grandes aventuras de la escalada española. Vías de varios largos en conglomerado vertical y extraplomado, con pasos de compromiso y una exposición que quita el sueño. No es escalada para todo el mundo: los grados van del V al 8a, y la roca de conglomerado exige técnica específica y nervios templados. Pero verlo desde abajo mientras caminas por la base ya es una experiencia potente.

Ruta circular por los Mallos (7 km, 300 m desnivel)

Punto de partida: Riglos

El pueblo de Riglos está a los pies de los Mallos, literalmente. Algunas casas tienen las torres como pared trasera de su jardín. Es un pueblo pequeño (menos de 100 habitantes permanentes) con un par de bares, una tienda básica y varios alojamientos orientados a escaladores y excursionistas.

Deja el coche en el aparcamiento de la entrada del pueblo (gratuito) y comienza la ruta desde la iglesia.

Tramo 1: Base de los Mallos por el sendero sur (2 km)

El sendero sale del pueblo hacia el este, bordeando la base del Mallo Pisón y el Firé. Este tramo es el que más impresiona: caminas pegado a la base de las torres, con 275 metros de pared vertical elevándose sobre tu cabeza. Te sientes diminuto.

Si miras hacia arriba (y lo vas a hacer constantemente), es posible que veas cordadas de escaladores ascendiendo por las fisuras y diedros de la pared. Los puntos brillantes de las chapas y los colores de las cuerdas contrastan con el ocre del conglomerado. Es un espectáculo.

En este tramo vas a escuchar los buitres antes de verlos. Los Mallos albergan una de las colonias de buitre leonado más importantes de Aragón, con decenas de parejas nidificantes. Los buitres planean a la altura de las cumbres de los Mallos, y su envergadura (hasta 2.7 metros de alas) es impresionante vista de cerca. Con prismáticos puedes observar los nidos en las repisas de las paredes.

Tramo 2: Subida al collado de los Mallos (2 km, 300 m desnivel)

Desde la base del Mallo Firé, el sendero comienza a ascender por la ladera norte. La pendiente es moderada y el sendero está bien trazado entre vegetación de boj y encina. A medida que ganas altura, las vistas de los Mallos desde arriba se van transformando: lo que desde abajo son paredes imposibles, desde arriba son crestas y aristas que se extienden como los dedos de una mano gigante.

El collado (a unos 900 metros de altitud) ofrece un mirador natural perfecto para una parada. Desde aquí puedes ver el pueblo de Riglos allá abajo, los Mallos extendiéndose a ambos lados, el río Gállego serpenteando por el valle y, al fondo, las primeras estribaciones del Pirineo.

Este es un buen punto para observar a los buitres con tranquilidad. Suelen planear en las corrientes térmicas que generan las paredes calentadas por el sol, trazando círculos amplios a la altura del collado. Si tienes suerte, verás algún alimoche (más pequeño, con el plumaje blanco y negro) o incluso un quebrantahuesos, la rapaz más escasa y difícil de ver de la Península.

Tramo 3: Descenso por la vertiente norte y regreso (3 km)

El descenso se hace por la vertiente norte del collado, siguiendo un sendero que baja entre pinos hasta reconectar con el camino de la base. Este tramo es más tranquilo y sombreado, con buenas vistas sobre el valle del Gállego y los Mallos de Agüero (otra formación similar, a unos kilómetros al oeste).

El último kilómetro te lleva de vuelta al pueblo por un camino agrícola entre campos de almendros y olivos. Si vienes en febrero o marzo, los almendros en flor crean un contraste precioso con las paredes ocres de los Mallos. Poca gente lo sabe, pero es uno de los mejores momentos para visitarlos.

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Mallos de Agüero

A unos 10 kilómetros al oeste de Riglos, los Mallos de Agüero son la versión menos conocida (pero igualmente impresionante) de las torres de conglomerado. Hay una ruta de senderismo corta (3 km) que rodea su base, y las vías de escalada son más accesibles que las de Riglos (grados más moderados, vías más cortas). Si tienes un día extra, merece la pena acercarse.

Información práctica

Dificultad

Ruta fácil. El desnivel (300 metros) es moderado y el terreno no presenta dificultades técnicas. Apta para familias con niños a partir de 5 o 6 años. La zona de la base de los Mallos es llana y accesible; la subida al collado requiere algo más de esfuerzo pero no es exigente.

Época recomendada

Primavera (marzo a mayo) y otoño (septiembre a noviembre) son ideales. Las temperaturas son agradables y la luz resalta los colores del conglomerado.

En verano (julio a agosto) hace calor (30 a 38 grados), pero la ruta tiene tramos de sombra y la cercanía del río Gállego modera algo las temperaturas. Madruga.

En invierno las temperaturas son frías (0 a 10 grados) pero los días soleados son perfectos para caminar. La orientación sur de los Mallos recoge el sol de invierno.

Acceso

Riglos está a 45 km de Huesca (40 minutos por la A-132) y a 80 km de Zaragoza (1 hora por la A-23 y A-132). Hay una estación de tren en Riglos (línea Zaragoza a Canfranc), aunque el servicio es limitado. El coche es la opción más práctica.

Fauna

Además de los buitres leonados y alimoches, los Mallos albergan halcones peregrinos, chovas piquirrojas y, en el río Gállego, mirlos acuáticos y martines pescadores. Es una zona de especial protección para las aves (ZEPA), así que evita hacer ruido excesivo cerca de las paredes durante la temporada de nidificación (febrero a julio).

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Alojamiento

Riglos tiene un refugio para escaladores (Refugio de Riglos, económico y con buen ambiente) y varias casas rurales. Murillo de Gállego, a 5 km, tiene más oferta de alojamiento y restauración, además de actividades de aguas bravas en el río Gállego.

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Conexión con escalada

Los Mallos de Riglos son uno de los escenarios de escalada clásica más emblemáticos de España. Las vías de varios largos en conglomerado vertical, con 200 a 300 metros de pared, son un reto que atrae a escaladores experimentados de todo el mundo. La historia de la escalada en los Mallos se remonta a principios del siglo XX, con pioneros como Alberto Rabadá y Ernesto Navarro que abrieron líneas que siguen siendo referencias.

Si quieres conocer las vías, la historia y los consejos para escalar en los Mallos, consulta nuestra guía de escalada en Rodellar, la escuela de referencia más cercana en el Prepirineo. Ten en cuenta que la escalada en los Mallos es comprometida: grados altos, equipamiento parcial y exposición real.

Preguntas frecuentes

¿Los Mallos se pueden ver bien desde el pueblo o hay que hacer la ruta?

Desde el pueblo la vista es impresionante, pero la ruta circular te da perspectivas completamente diferentes. Desde la base sientes la verticalidad aplastante. Desde el collado ves la estructura completa del anfiteatro. Merece la pena hacer la ruta completa para apreciar los Mallos en toda su magnitud.

¿Es seguro caminar por la base de los Mallos?

Sí, el sendero está alejado de la zona de caída de piedras. Sin embargo, es recomendable no detenerse directamente debajo de las vías de escalada activas, ya que los escaladores pueden soltar piedras inadvertidamente. Presta atención a los avisos y mantén los ojos (y los oídos) abiertos.

¿Puedo hacer rafting en el río Gállego y senderismo en los Mallos el mismo día?

Sí, y es un plan fantástico para un día completo. Murillo de Gállego, a 5 kilómetros de Riglos, es uno de los centros de aguas bravas más populares de Aragón. Puedes hacer rafting por la mañana y la ruta de los Mallos por la tarde (o al revés). Varias empresas de aventura organizan actividades de rafting, hidrospeed y kayak.


Los Mallos de Riglos no necesitan filtros ni exageración. Si estás explorando el Prepirineo aragonés, combina esta ruta con el senderismo en Rodellar para ver dos de los mejores paisajes de la provincia de Huesca.

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